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Socialismo es libertad

A las 10 horas del día 5 de diciembre de 1976, en un salón del Hotel Meliá de Madrid, comenzó el XXVII Congreso del PSOE

Foto 1
Julio Astudillo

Desde 1932 los socialistas españoles no se reunían en Congreso en su tierra. El PSOE, todavía era ilegal, aunque la presión política y social, interna e internacional, obligaba al Gobierno a mantener cierta tolerancia a la actividad del socialismo. Felipe González, elegido en Suresnes Primer Secretario del PSOE concluyó su discurso de apertura señalando que “A un partido que cree en la libertad de hombres y de las colectividades corresponde una concepción ideológica que se contiene en el lema que preside y anima las tareas de nuestro Congreso: Socialismo es libertad.”  En las sesiones del Congreso y en los documentos de trabajo se habló mucho de la libertad quedando claro que, si bien la libertad no es exclusiva del Partido Socialista, sí es nuestro mejor patrimonio pues los socialistas llevamos desde 1879 luchando por la libertad para todos.  Estos días, la candidata del Partido Popular a las elecciones a la Asamblea de Madrid, haciendo gala de un preocupante desconocimiento de la historia, y de un evidente sectarismo, eligió como primer lema de su precampaña el de “Socialismo o libertad”.

Contraponer la libertad al socialismo aleja al Partido Popular del espíritu de la transición que dio vida a la Constitución de 1978, en el que la libertad se consagra como uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico. Un patrimonio común de nuestro Estado social y democrático de Derecho que los socialistas siempre hemos defendido e impulsado.

Sabido es que el valor superior libertad, implica básicamente la creación de las condiciones para que la persona tenga un ámbito de autonomía para actuar en la sociedad sin interferencias de otras personas, de los grupos sociales o del propio Estado. Este concepto se desarrolla en nuestra Constitución en el Capítulo segundo del Título I, bajo la rúbrica “Derechos y libertades”. Allí se reconocen derechos como el derecho a la libertad y seguridad personal, la libertad ideológica y religiosa, la libertad de expresión, la libertad de residencia, la libertad de cátedra, la  libertad sindical, etc.

Otra vertiente del valor superior libertad es lo que se viene a denominar libertad-participación, por la que se favorece la intervención de las personas en la organización del poder. A través de esta participación, los destinatarios de las normas son, a su vez, en virtud del principio representativo, quienes crean las normas.

Otra faceta del valor superior libertad supone la obligación de los poderes públicos de realizar conductas positivas para facilitar la libertad, removiendo los obstáculos para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas. (Art.9.2 CE).

Pero esa concepción sectaria y excluyente del Partido Popular en relación con la libertad, tiene una justificación ideológica basada quizá en otra concepción distinta de la libertad: libertad para despedir, libertad para establecer condiciones laborales precarias, libertad para explotar a los trabajadores, etc.  A  esa concepción de las libertad para vulnerar los derechos de los más débiles se refirió Lacordaire cuando dijo que “entre el fuerte y el débil, la libertad oprime, la ley libera”.

En aquel lejano XXVII Congreso del PSOE, Mitterrand, en una España sin libertades y sin Constitución dijo que “No hay victoria posible, si no es en libertad”. El camino de la libertad es el que ha seguido el socialismo español en esos 142 años de vida.

Julio Astudillo